Malformación arteriovenosa (MAV)

A usted le han informado que tiene una malformación arteriovenosa (MAV). Este trastorno consiste en un enmarañamiento anormal de vasos sanguíneos en el cerebro. Si bien algunas MAV no se rompen nunca, existen factores de riesgo que pueden causar la ruptura. Algunos factores son conocidos, como un aumento en la presión arterial. Otros factores son desconocidos. Si tiene una MAV, probablemente es de nacimiento. Pero la mayoría de las personas no sabe que la tiene hasta que aparece un problema. Entre los síntomas de la MAV se encuentran los siguientes: dolor de cabeza fuertes, pérdida de la sensibilidad o parálisis repentina o progresiva, vista nublada o doble y ataques convulsivos (movimientos y sacudidas descontrolados).

 

 

¿En qué consiste una MAV?

El cerebro controla todo el cuerpo. Puede moverse y sentir gracias al cerebro. Es el cerebro también el que nos permite pensar, mostrar emociones, recordar y emitir juicios. Una MAV puede dañar el cerebro y poner en peligro al resto del cuerpo.

En el interior del cráneo

Debajo del cuero cabelludo y del cráneo hay una membrana resistente (llamada duramadre) en la cual está envuelto el cerebro. Debajo de la duramadre, se encuentra el líquido cefalorraquídeo que protege el cerebro contra los impactos. Los vasos sanguíneos aportan nutrientes y sangre oxigenada a todo el cerebro.

El problema con el flujo sanguíneo

Una MAV es una maraña de vasos sanguíneos. Puede provocar un aumento de la presión en esos vasos e impedir que la sangre circule normalmente. Si la presión aumenta demasiado o la pared de un vaso con MAV se debilita, puede causar la ruptura de un vaso, lo cual haría que la sangre se derramara en el cerebro. Si esto sucede, ciertas zonas del cerebro que controlan algunas de las funciones vitales como la vista, la sensibilidad, los movimientos, el habla y el pensamiento crítico podrían dañarse. En algunos casos, los problemas causados por una MAV pueden hasta provocar la muerte. La circulación intensa de sangre en una MAV también puede desviar el oxígeno que viene de las arterias directamente a las venas, pasando por alto los capilares cerebrales. Ese desvío puede provocar ataques cerebrales (accidentes cerebrovasculares). Pero una MAV se puede tratar.

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